Zonas económicas especiales en México

Enrique de la Madrid Cordero

 

Recientemente, el presidente Peña Nieto planteó la creación de tres zonas económicas especiales en México con el objeto de impulsar el desarrollo de las regiones más rezagadas del país y contribuir con ello a combatir la desigualdad y la inseguridad. Dichas zonas estarían en el corredor interoceánico en el istmo de Tehuantepec, en Puerto Chiapas, cercano a la frontera con Guatemala, y otra más en los municipios colindantes a Puerto Lázaro Cárdenas, entre Guerrero y Michoacán.

Otros países en desarrollo han creado con éxito estas zonas desde hace más de 20 años, como es el caso de China e India, y más recientemente en Latinoamérica.

A finales de la década de los 70, las zonas económicas especiales en China se originaron con el proceso de apertura a Occidente y como parte de la política de transición desde el sistema comunista hacia un sistema de producción de economía de mercado. En estas zonas se ofrecía un paquete de incentivos de inversión a las empresas nacionales y extranjeras con el objeto de establecer plantas manufactureras modernas, esperando que el capital extranjero y la tecnología pudieran ser atraídos para acelerar el crecimiento y la promoción de exportaciones. Además, se contaba con mano de obra barata y facilidad para el comercio exterior.

Entre las características que deben tener las zonas económicas especiales se encuentra una ubicación geográfica estratégica. Por ello, en China se ubicaron en las regiones costeras con acceso a los puertos y a las redes más importantes de transporte. Además, era frecuente ubicarlas cercanas a centros económicos de gran relevancia económica. Por ejemplo, Shenzhen es frontera con Hong Kong, Zuhai lo es con Macao, Xiamen está cerca de Taiwán y la República de Corea.

El establecimiento de las zonas económicas especiales en México parte de un planteamiento similar, ya que el desarrollo de infraestructura moderna busca potenciar los puertos y la logística de la región. Además, estas zonas contarán con financiamiento preferencial de la banca de desarrollo, facilidades para el comercio exterior y un trato fiscal especial. En suma, se ofrece un marco regulatorio para atraer empresas y crear empleos de calidad, generando condiciones para desarrollar el capital humano de nuestro país, particularmente en las regiones más atrasadas.

En México contamos con ejemplos concretos de éxito resultado de un esfuerzo entre autoridades y sociedad que han culminado en sectores sumamente productivos, reconocidos por su elevada competitividad y altos estándares de calidad. Las industrias automotriz, aeroespacial y en general la maquila de exportación instaladas en el norte del país son ejemplos de industrias que generan empleos bien remunerados y potencian el desarrollo regional, y que se originaron como parte de una política pública específica para su impulso.

Para disminuir la inseguridad en el país es necesario fortalecer nuestras instituciones, al mismo tiempo que se genera un mayor crecimiento económico con creación de empleos, especialmente en los estados más rezagados.

No puede haber paz social mientras existan desigualdades regionales tan profundas. Por ello, es necesario instrumentar soluciones nuevas ante problemas añejos.

En ese sentido, el objetivo principal del programa que anunció el Presidente será sacar del estancamiento económico y social que padece gran parte de la población de Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca, que en suma contribuyen con 7% del PIB nacional, pero que representan 15% de la población nacional.

Este plan busca impulsar los potenciales que tienen las regiones más atrasadas del país y con ello abatir el importante nivel de atraso que padecen. Será sólo a través de mejores oportunidades de empleo bien remunerado para todos que el país podrá acceder a mejores niveles de desarrollo y disminuir los lamentables niveles de inseguridad que hemos experimentado recientemente.

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